Influencia de la autoestima en las relaciones sexuales

La autoestima, concepto y valoración que cada persona tiene de sí misma, es uno de los constructos psicológicos que más repercuten en diversos aspectos del bienestar personal, incluyendo las relaciones sexuales.

Ese concepto que cada uno de nosotros posee, se va forjando a largo de los años a través de nuestra relación con el mundo. Las experiencias buenas y malas, las relaciones sociales, los éxitos y fracasos,  los modelos en los que nos fijamos…todo ello contribuye a moldear  nuestra autoestima, la cual, a su vez, influye en diversos aspectos de nuestra vida.

Sin embargo, no todo el mundo atiende por igual a las mismas áreas personales a la hora de auto valorarse. Según diversos estudios, por lo general los hombres se basan en características de autoeficacia, es decir, en la capacidad de realizar las cosas correctamente y las mujeres nos solemos guiar por la imagen corporal.  Estos dos criterios para determinar la propia valía están, obviamente, determinados por nuestra  sociedad.

Tradicionalmente, en el hombre se han valorado las características personales referentes a su conducta, su habilidad, su capacidad para desarrollarse y progresar con éxito, todo en ello en cualquier ámbito, pero especialmente en el laboral y en el amoroso-sexual. Por lo general, el aspecto físico del hombre quedaba relegado a un segundo plano, incluso en el terreno de la seducción, cobrando mucha más importancia su destreza a la hora de conquistar, “engatusar” y satisfacer a la mujer.

Para  la mujer, sin embargo, ha prevalecido la belleza por encima de otras características personales, y si bien es cierto que se ha avanzado en la lucha por la igualdad y actualmente se valoran otras dimensiones y capacidades de la mujer, también lo es, que hoy en día existe demasiada presión social en torno a la estética femenina.  No solo eso, si no que dicha presión es cada vez mayor y se está expandiendo  al sector masculino. No obstante todavía sigue siendo común la diferencia que se establece entre sexos en cuanto a los valores determinantes de una buena autoestima.

Como ya se ha mencionado los problemas de autoestima repercuten negativamente en diversas áreas vitales, y de todas ellas, una de las que se ven más afectadas es el área sexual. Tanto a la hora de entablar relaciones meramente amistosas con el otro sexo, como en el “ligoteo”, como en la relación sexual, la sombra de una falta de autoestima o un descenso puntual de la misma, puede oscurecernos el momento.

Para el hombre, son las preocupaciones o dudas sobre su propia capacidad, las que suelen generar nerviosismo e inquietud, y no tanto su atractivo físico.

En la cama, el hombre suele estar más atento a su  destreza sexual y a su habilidad, que a su imagen.  Su autoestima puede tambalearse si piensa que carece de la experiencia suficiente, si cree que su pareja no disfrutará o si su respuesta fisiológica no es la deseada.  Por ejemplo, una disminución de la erección o falta de control sobre la eyaculación, son cuestiones que varios hombres relatan como preocupantes y ansiógenas cuando están con su pareja.  Todo ello corresponde al rol de género que culturalmente se le ha otorgado al hombre y a los falsos mitos sexuales que acompañan a dicho rol:  Él es el activo y el que debe conseguir que su pareja disfrute. Más aun…no ya él, si no su pene y su erección son los aspectos básicos de la relación sexual.

A la mujer sin embargo, le suele preocupar que su aspecto no se asemeje al ideal con el que continuamente nos bombardean los medios de comunicación.

Muchas mujeres afirman que antes y durante la relación sexual le asaltan dudas acerca de sí a él le gustará su cuerpo, sí su imagen resultará bella, sí él se dará cuenta de la celulitis o las estrías, sí le decepcionarán sus pechos  al quitarse el sujetador, y así sucesivamente un gran número de inseguridades, en su mayoría estéticas, que interfieren (y mucho) con el placer.

Si existe un problema de autoestima generalizado o estas inseguridades son muy recurrentes, el deseo sexual suele verse afectado, ya que la simple expectativa de una valoración negativa (más aun si dicha valoración procede de una persona que nos importa) genera ansiedad y malestar, emociones incompatibles con el deseo y respuesta sexual.

Además, el miedo al fracaso, o a no gustar lo suficiente, conduce a la evitación de la situación, de modo que puede generarse un círculo vicioso en el que los temores nunca se resuelvan.

Sin embargo este tipo de miedos no sólo afectan a personas con severos problemas de autoestima, ya que ésta no es algo estable, global y permanente, en realidad  fluctúa dependiendo del tipo de actividad que estemos desempeñando en un momento dado, del estado de ánimo, de los acontecimientos recientes, etc. Y por tanto, nadie está exento de sufrir las repercusiones de la inseguridad.   Incluso entre hombres y mujeres, que por lo general poseen un buen concepto de sí mismos, es fácil encontrar a muchos a los que le asalten miedos y pequeñas bajadas de autoestima en el terreno sexual.

En el momento en que aparecen miedos de este tipo, se adopta el denominado “rol del espectador”, es decir, nos distanciamos de la situación para observarnos desde fuera. La consecuencia inmediata de esto es la desconexión con el cuerpo, con las propias sensaciones y con la pareja, lo que suele dar lugar a una pérdida de la excitación.

Una chica a la que le asalte alguna idea negativa  su físico, se pondrá en el lugar de los ojos o de las manos del chico, y comenzará a visualizar la parte de su cuerpo que él está viendo, acariciando, besando… de modo que en vez de sentir el placer de la caricia se sentirá incómoda por que no quiere que él perciba de cerca esa parte que a ella no le gusta. Puede que incluso le aparte o ponga algún tipo de barrera, con lo cual está limitando la relación y probablemente confundiendo a su pareja.

En el caso de los chicos, la inseguridad ante su capacidad o su respuesta fisiológica les puede hacer estar tan atentos al más leve descenso en la erección, que esto les haga desconectarse de la situación y perderla completamente, con lo que la inseguridad  aumentará de cara a relaciones posteriores. O bien, pueden querer controlar su orgasmo, para aguantar más, intentando salirse de la situación, pero la tensión de este esfuerzo suele acelerar la eyaculación y además reducir la intensidad del orgasmo.

Esto son únicamente ejemplos de las pautas más frecuentes de ambos sexos en cuanto a los temores e incertidumbres que normalmente interfieren con el placer de la sexualidad. No obstante, dichos miedos pueden manifestarse de diversas formas, y un hombre atormentarse por su físico y una mujer por su capacidad y habilidad amatoria.  Sin embargo, lo que si está claro, es que sea cual sea su forma, las preocupaciones y los complejos, basados en erróneos modelos sociales,  únicamente sirven para distanciarnos del momento vivido, desconectarnos con la realidad y alejarnos del placer.

 

 

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10 comentarios sobre “Influencia de la autoestima en las relaciones sexuales”

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  2. Te queria afirmar que tu post me parece congruo increible, felicidades, tambien estoy browseando por aqui por azares del destino, tuve un poco de suerte porque estoy buscando articulos como los tuyos y al fin lo logre encontrar, estoy pensando en pasar mas seguido por tu web. Saludos desde La Patagonia

  3. Basicamente gran contenido me encanto y pienso que estoy de acuerdo con tu articulo, muy bueno Un saludo, estare al pendiente a mas contenido de tu blog

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