Anorgasmia femenina

La anorgasmia, como su nombre indica es la ausencia de orgasmo en una relación sexual.

Existe la anorgasmia primaria, en la que la mujer no ha llegado nunca al orgasmo y la anorgasmia secundaria, en la cual la mujer sí ha experimentado un orgasmo en alguna ocasión, pero ha dejado de tenerlos.

Aunque pueden existir causas fisiológicas (que siempre deben ser exploradas) la mayoría son psicológicas o psicosociales. El estrés, ansiedad, preocupaciones, estado de ánimo triste y baja autoestima corporal son algunos de los factores que disminuyen tanto la excitación como el orgasmo. En general todas estas causas mencionadas con anterioridad impiden la excitación y dificultan el deseo, por lo que estarían interfiriendo en las fases previas al orgasmo impidiendo, obviamente, llegar al mismo.

Cuando no existen ningunas de estas causas, o a pesar de estar presentes sí existe deseo y excitación, los motivos son más de tipo psicosocial. Entre ellos, el más importante es la denominada “ansiedad de ejecución” o dicho de otro modo el interés y esfuerzo voluntario por alcanzar el orgasmo. Se trata de un factor psicosocial, debido a que gran parte de su existencia está relacionada con criterios y exigencias sociales acerca de lo que “debe” ser perfecto en una relación sexual. En este sentido, el orgasmo, como culminación y más aún el orgasmo a través de la penetración se nos muestra como el ideal de relación sexual plena. Lo cual conlleva a un intento voluntario por conseguirlo y en el caso de no obtenerlo puede generar malestar y preocupación a la mujer, lo que suma más esfuerzo para lograrlo y más ansiedad que, a modo de círculo vicioso, impide el placer. Al intentar desencadenar el clímax conscientemente estaríamos convirtiendo algo involuntario, instintivo y espontáneo en todo lo contrario, privándonos de tal modo, de la posibilidad de disfrutar y sentir, dejándonos llevar.

En este sentido, si la mujer disfruta sus relaciones independientemente de si llega o no llega al orgasmo, lo ideal es que siga disfrutando como hasta ahora sin “esforzarse” en sentir el orgasmo. Y, sin ansiedad ni frustración, que explore diferentes tipos de estimulación, pero más como ejercicio de autoconocimiento y curiosidad que como búsqueda obsesiva.

Así mismo, un gran porcentaje de mujeres llega al orgasmo por estimulación directa del clítoris, pero no en la penetración. Esto no debe considerarse un problema, ya que es relativamente frecuente y en estos casos lo mejor es que se realicen diversas prácticas sexuales en las que ambos disfruten.

Por ello, en relaciones heterosexuales, es sumamente importante ser conscientes de que el coito no es la única (ni tiene porqué ser la mejor) vía para llegar al orgasmo. Igualmente, en estos casos en los que la mujer llega al clímax fundamentalmente por estimulación del clítoris, el hombre debe saber que la consecución o no del orgasmo en la penetración no siempre depende de él. De lo contrario suelen aparecer problemas de autoestima y la actitud de preocupación puede conllevar a generar más presión y ansiedad a la chica, lo cual solamente entorpece su relajación en la relación sexual.

No obstante si la mujer no siente nada de placer, con ningún tipo de estimulación, la terapia sexual (siempre que no existan causas fisiológicas) puede serle de gran ayuda.


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