Vaginismo


Vaginismo eSexologa Ciudad Real Blanca Torress el nombre que recibe la contracción involuntaria de los músculos de la vagina a la hora de realizar la penetración.

Existen dos tipos de vaginismo, el vaginismo primario, es decir cuando la chica no ha experimentado ninguna relación con penetración sin que se produzca esta reacción, y el vaginismo secundario, en el que tras haber mantenido relaciones con penetración de manera normal, hay un momento en el comienza a producirse la contracción de los músculos.

Aunque las causas de ambas suelen ser psicológicas, existe una gran diferencia en cuanto al origen.

Vaginismo primario

El vaginismo primario suele aparecer con mucha frecuencia en las primeras relaciones de penetración, incluso a veces la contracción involuntaria de la vagina puede darse a la hora de colocarse el primer tampón. Es algo completamente natural que no debe preocupar a las chicas, pues la vagina es un músculo que no se ejercita por lo general, y aún menos antes de comenzar una vida sexual activa.

Muchas chicas no se dan cuenta de cuando contraen o cuando relajan, por lo que no existe capacidad para percibir que están contrayendo, ni pueden voluntariamente distensionar. No obstante con los sencillos ejercicios de Kegel se puede aprender a tensar y relajar dichos músculos. Para realizar los ejercicios en primer lugar hay que identificarlos, la mejor forma es al ir a orinar tensar como si quisiéramos cortar la orina y posteriormente relajar para volver a dejarla fluir. Una vez identificados, la tensión y distensión se puede realizar en cualquier circunstancia (tensar y relajar en una serie de 10 repeticiones, de una a tres veces al día) para tomar conciencia y control de esta musculatura.

Por lo general el vaginismo primario se soluciona fácilmente, en otros casos menos frecuentes no se resuelve con tanta rapidez, esto suele ser debido a causas psicológicas, entre las que destacan especialmente diversos tipos de miedos, tales como:

  • Miedo al dolor

  • Miedo al embarazo

  • Miedo a las enfermedades de transmisión sexual

 Vaginismo secundario

En el segundo caso, es decir, cuando hablamos de vaginismo secundario aparece tras algún tipo de acontecimiento aversivo relacionado con la penetración, que pueden ir desde los más sencillos como haber experimentado dolor en alguna relación (la denominada dispareunia) o en alguna exploración ginecológica, hasta los más traumáticos como una violación o el contagio de alguna enfermedad venérea.

Este tipo de vaginismo es bastante menos frecuente que el primario, y para su tratamiento se requiere un mayor apoyo psicológico.

Vaginismo en la vida sexual

La parte problemática del vaginismo es que la contracción dificulta o impide completamente la penetración, por lo que para muchas parejas puede llegar a convertirse en un problema. Pero con los ejercicios para un mayor control de la musculatura, asesoramiento sexológico y pautas para afrontar miedos se resuelve con rapidez.

No obstante, el vaginismo no conlleva a una disfunción en la respuesta sexual de la mujer, ya que muchas que lo padecen experimentan de manera normal todas las fases de respuesta sexual, es decir, deseo, excitación, lubricación y orgasmo, sólo que éste último en los casos de vaginismo se logra mediante la estimulación, masturbación y/o el sexo oral. Para estas mujeres el mayor problema es el hecho de no satisfacer a su pareja mediante prácticas de penetración y en ocasiones ni siquiera llega a convertirse en un problema si la pareja también disfruta realizando otras prácticas.

Las parejas heterosexuales que no han vivido el vaginismo como un problema, comienzan a ponerle solución en el momento en el que se plantean la paternidad y, sorprendentemente, manifiestan un mayor grado de satisfacción en sus relaciones sexuales que otras parejas heterosexuales, ya que la dificultad de realizar la penetración les ha permitido experimentar y disfrutar diversas prácticas, que en ocasiones otras parejas restringen o limitan por centrarse en el coito.

Es decir, como muchas veces sucede, una pequeña dificultad ha servido para proporcionar múltiples y enriquecedoras opciones. Este dato es esencial, para recalcar una vez más que en la sexualidad no existe una única o mejor vía de acceso al placer. Lo esencial es ir escuchando nuestro cuerpo e ir poco a poco experimentando,  sin encasillarnos en una única práctica.


 

 

 

 

 

 


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