Una fobia habitual en la infancia: el miedo a “hacer caca”


El temor a “hacer caca” y el rechazo a intentarlo es uno de los procesos evolutivos más común en la infancia. Aunque suele ser más frecuente entre los dos y los cuatro años puede aparecer a cualquier edad a lo largo del niño e incluso surgir en la adolescencia.

En algunos casos el miedo coincide con la retirada del pañal y puede estar relacionado con dicho proceso, con el cambio global que supone y con la sensación de expulsar “fuera” algo interno. Según algunas teorías, ello responde al miedo a desprenderse de una parte de sí, o, por otro lado, miedo a lo que sale del propio cuerpo.

En ciertos niños se evidencia un sentimiento de vergüenza a la hora de defecar en un lugar diferente al acostumbrado, lo que les lleva a aguantarse causando dolor posterior. A veces, ocurre que la lógica insistencia de los padres sobre cuestiones higiénicas en ese sentido puede incrementar la vergüenza, miedo o asco a que salga de su cuerpo algo sucio y desagradable.

Lo cierto es que el simple hecho de introducir un cambio en una rutina física puede provocar sensaciones y emociones nuevas asociadas a un poquito de ansiedad.

No obstante con mayor frecuencia dicho miedo suele ser sencillamente una consecuencia natural de haber sufrido estreñimiento con el consiguiente dolor físico al intentar defecar. Estos casos pueden darse a cualquier edad. A veces en la expulsión se producen pequeñas heriditas y el hecho de ver la sangre unido al dolor genera más miedo y por tanto aversión a volverlo a intentar. Ello se convierte en un círculo vicioso, común a la mayoría de las fobias: como me da miedo lo evito y la evitación da lugar a una mayor intensificación del miedo y dificulta su afrontamiento con lo cual se sigue evitando.

El principal problema en este tipo específico de fobia es que no es saludable pasar mucho tiempo sin defecar, y además genera mucha incomodidad y malestar a quien lo sufre.

Cuando los peques que están en esta situación sienten muchas ganas de hacer caca suelen contraerse, apretar el culete y otros músculos del cuerpo, cambiar de postura para que se les pasen las ganas, etc… Cuando se les habla de que lo hagan o se les intenta sentar en el baño u orinal se ponen muy ansiosos, lloran, gritan, se niegan…

A veces de manera secundaria a este miedo se desencadena fobia a los objetos relacionados con la defecación (WC, pañal, orinal…).

En general los padres suelen angustiarse mucho ante casos de este tipo, y es normal, pues ven a sus hijos sufrir y también temen por las repercusiones en su salud.

¿Cómo afrontarlo?

No obstante, desde un punto de vista psicológico es importante que sepan que esta fobia es completamente normal y natural. Es una respuesta humana ante el dolor, ante una situación aversiva y desagradable, que es normal temer e intentar evitar. La evitación del dolor y la huida del mismo desde que nacemos es una respuesta evolutiva, necesaria y vital para la supervivencia. De pequeños es más complicado pensar racionalmente en la necesidad de afrontar el dolor y las consecuencias de no hacerlo.

Por ello, el primer paso es entender este miedo como un proceso natural.

En segundo lugar es importante no hablar continuamente del tema, no forzar a los peques a hacerlo, ni mucho menos obligarlos, pero sí hacerles notar que entendemos su situación. Le podemos explicar, por ejemplo, que lo que le pasa es normal, que cuando algo nos duele nos da miedo, pero que cuando lo haga será un momento de un poquito dolor (o no) y que luego será un héroe o heroína valiente que ha vencido el dolor y ya no va a tener más problema. Dan igual las palabras que busquemos lo esencial es que se sienta comprendido y que sepa que le apoyamos. Pero sin insistir en que lo haga. Eso sí, dándole la opción de que cuando tenga ganas nos lo diga. “Cuando tú tengas ganas nos lo dices” Y en ese momento podemos acompañarle, animarle, leerle un cuento, jugar… lo que cada madre o padre vean conveniente.

Por otro lado, en los casos en los que no haya habido relación alguna con el estreñimiento y no parezca existir dolor lo más probable es que se deba al cambio de rutina al retirar el pañal y el miedo tiene que ver más directamente con lo que se expulsa. O bien por el cambio en sí mismo o bien por la idea de que es algo muy sucio y “malo”.

En realidad es muy importante enseñar a los peques cuestiones higiénicas relacionadas con su cuerpo, pero intentando normalizar y naturalizar todo. Si un adulto le exige sin darle explicación que no se manche de caca (cosa a veces imposible cuando están aprendiendo a hacerlo sin pañal o a limpiarse solitos) o se preocupa en exceso ante la posibilidad de que se manche, el pequeño preferirá que “eso tan malo” no salga.

Para evitarlo siempre es bueno que les expliquemos qué es la caca, cómo se forma, los motivos por los cuales se expulsa y los motivos por los cuales se deben tener unas pautas higiénicas. Lo podemos adaptar a su lenguaje en la medida de lo posible, pero sin preocuparnos si nos parece que no entiende todo al cien por cien. Lo esencial es que lo viva como un proceso natural y no malo. Los ejemplos de como todos los animalitos también lo hacen o personajes de cuentos o dibujos ayudan a normalizar.

También viene bien que le permitamos observar su propia caca, e incluso a veces es muy útil (aunque entiendo que muchos padres sean reacios a hacerlo) que le demos la opción de tocarla, siempre obviamente cuidando cuestiones higiénicas, poniéndonos guantecitos de látex, por ejemplo, y lavándonos muy bien las manos.

No obstante si en cualquiera de los casos los padres se sienten muy desbordados pueden acudir a un especialista, no porque estemos ante algo patológico, sino para ofrecer pautas adaptadas y personalizadas a cada caso, expresar temores y resolver dudas, lo cual siempre tranquiliza y ayuda.

 


Psicología Puertollano, Ciudad Real


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6 pensamientos en “Una fobia habitual en la infancia: el miedo a “hacer caca””

  1. Soy una madre que sigue una educación basada en el apego y el respeto. Dejé a un lado mi trabajo, me dediqué a ella y fui retomando parcialmente actividades (laborales como free lance) en la medida en que ella va madurando su independencia (y yo la mia). Quiero decir que tengo una hija feliz, que tiene las frustraciones normales de su etapa, pero no exactamente las de los peques que se ven despojados de sus madres durante largas y obligadas jornadas de trabajo, guarderías y demás.
    Mi peque lleva con miedo a defecar, por dolor, desde antes de aprender a hablar. Con dos años y 8 meses tiene una gran capacidad de aguante que ahora perfeccionó ocultando muy bien las ganas.
    Hasta ahora lo tomé como algo natural y pasajero. Ha llegado a pasar mas de 10 días sin hacer caca y en algún momento lo ha hecho, sin que yo interviniera, ni estuviera angustiosa durante la espera. He desechado consejos de utilizar métodos invasivos (enemas, supositorios y demás) porque la lógica me dice que es contraproducente. Superó su miedo durante una temporada que duró escasas semanas y el mieo regresó.
    Pero ya estoy en un punto en el que retiene la orina por evitar hacer caca (el pañal lo usa o no de acuerdo a sus deseos… Suele pedirlo cuando está en esos días intensos de retención de la caca).
    Ya, por su salud (acaba de pasar una infección urinaria), cuando la veo sudando porque casi no aguanta (tras 5 días de aguante), me siento en el suelo, la siento a horcajadas sobre mi y la abrazo mirando hacia mi y la animo, apoyo o distraigo. Esa posición de cuclillas hace que no pueda resistir y evacúe… Pero en definitiva la obligo con esa posición y aunque yo lo haga desde el cariño y con palabras de apoyo, es un drama cada vez mas intenso (ya está mas grande, se expresa a la perfección y es mas consciente).
    No consigo especialista que me ofrezca un consejo en concordancia con la parte psicológica y la salud de su pequeño organismo.
    Asi que, puede que sea algo pasajero… Pero en medio hay cuestiones delicadas para las cuales deberíamos conseguir un apoyo especializado y bien documentado en cualquier ambulatorio… Cosa que no ocurre. Si fuera po su pediatra, llevaría ya casi dos años a base de casenlax, estimulaciones anales con supositorios, retirada de lactancia materna, medio litro de agua al día y por supuesto, retirada de pañal a la fuerza desde hace ya 8 meses porque con dos años, según marca la tradición, ha de ser así… y se queda tan ancha la doctora (que para curar enfermedades físicas es una máquina, pero para otro tipo de consejos ha sido un derroche de mitos).

    1. Hola……..si te sirve de consuelo….tengo una niña de 2 años y 6meses…..y estamos en la misma situación…me tire 8 meses a base de casenlax…y ahora estamos con movicol….estoy desesperada,no se q mas hacer……

    2. Hola María,
      Gracias por haber podido expresar de una forma tan precisa y sencilla lo que realmente es un problema para muchos papas. La angustia, la preocupación y los miedos e incluso la incomprensión son precisamente por los que nosotros y nuestro peque estamos pasando desde hace ya prácticamente un año. Es muy duro y sin querer a veces no puedo aguantar la ansiedad De verle como exactamente tú has descrito. Sé que hace mucho tiempo de tu comentario pero me gustaría saber si estáis mejor y si tu peque consiguió superarlo.
      Muchas gracias

    3. Te entiendo me pasa igual con mi hija de tres años y medio. Estoy todo el día con ella y a veces resulta agotador no saber más q hacer. Confío en que con paciencia y mimos aprenda a ir solita.

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