Primero hablo con los padres. En la primera cita me contáis qué pasa, desde cuándo y qué habéis probado. Muchas veces el trabajo empieza por daros a vosotros herramientas concretas para casa.
Con el niño trabajo a su ritmo. Según la edad uso el juego, el dibujo o la conversación. Con adolescentes el espacio es suyo: lo que hablamos queda entre nosotros, salvo que haya un riesgo para su seguridad, y en ese caso lo sabréis.
Os mantengo al tanto. Cada pocas sesiones revisamos con los padres cómo va, qué cambia en casa y en el colegio, y si hace falta coordinarse con el centro educativo o con el pediatra.
Las sesiones duran entre 50 y 60 minutos y todo lo que hablamos está protegido por el
secreto profesional. No hace falta que te derive ningún médico para pedir cita.